lunes, 27 de enero de 2014

SOLO.


...Se acercaba la hora punta del cañeo, cada vez había más gente ocupando todo el espacio interior y por la calle, el movimiento de los que se acercaban se confundía con el de los que salían.  Tanta afluencia se debía a la llegada de los que habían estado compitiendo. El resultado era lo que menos nos preocupaba, lo verdaderamente importante, en ese momento, era encontrar un sitio donde quedarnos y un hueco por donde entrar a pedir las cañas, pues la gente se agolpaba delante de la puerta...

La fotografía que quedó para siempre en el recuerdo, no reflejó que, como casi siempre, habíamos perdido...

jueves, 16 de enero de 2014

DISFRUTE TOTAL

 

...La sorpresa te sacaba sonrisas, cada vez que ensayábamos un paso nuevo, porque te gustaba como los dos nos compenetrábamos.  Sujetando mi hombro y mi mano, te sentías tan bien como yo al tenerte enfrente, tan cerca.

Recreados en nuestra unión, nos movíamos sin necesidad de mirar los giros y recortes de las piernas. Creo que por eso nos equivocábamos tantas veces y que la idea de cambiar de afición empezó a instalarse en nuestro pensamiento... 


jueves, 1 de agosto de 2013

EL CORTIJO DE LOS GIGANTES

...Mientras el camarero atendía a un servicio interminable, en la calle, tras los cristales, unos compañeros de trabajo hablaban animadamente; y yo, que observaba absorto y ausente de todas las conversaciones de mis acompañantes, desde dentro, no sabía que la confusión de mis pensamientos y la fuerza de los sentimientos, era lo que me evadía y angustiaba al mismo tiempo, anhelando tener ese momento, en mi habitación, para escribir sobre lo que estaba viviendo.

- Tu vaso de leche - dijo el camarero. Y los nervios afloraban en mí, sin control...

jueves, 25 de julio de 2013

Profundidad...


… Al mismo tiempo que se me venía a la mente una de las involuntarias miradas que había automatizado mi pensamiento, como si de una obsesión se tratase, de manera automática, todo lo relacionaba contigo, compartiendo soledad... 

El camarero se acercó hasta mí, en la barra, y me vio con los otros, pero absorto en mis pensamientos. Para no molestar se dirigió al grupo:

- ¡Che, nanos! ¿Qué tomáis?…

viernes, 19 de julio de 2013

UNA MONEDA POR TUS PENSAMIENTOS...

…Eran las ocho de la tarde cuando venía de la piscina y se encontró a su marido en el recibidor de la puerta, preparado para salir a cenar con unos amigos. Una despedida, fría y monótona, inundó la estancia y salpicó sus pensamientos. Ella no sabía, como en tantas otras ocasiones, que pasaría la mitad de la noche sola, con la tele puesta y anclada en las redes sociales; pero esta vez, la ducha le prestó ayuda; la esponja recorrió su cuerpo con delicadeza, muy despacio, deteniéndose donde se generan suspiros, brotan deseos y se toman decisiones intrépidas, pero solo eso. Salió con su vestido escotado buscándole.
Tres horas más tarde, cuando regresó, se la encontró en el sofá, medio dormida. Hubiera pagado por averiguar sus pensamientos pero se fue directo a la habitación. En la boca de ella se dibujó una mueca, una ligera y tenue sonrisa, producida por la evocación de su salida clandestina. Parecía como si hubiera estado en el paraíso…

martes, 16 de julio de 2013

UNA ROSA PARA TÍ...

…Yo, que permanecía impaciente esperando no sé qué momento, que me estremecí cuando te miré por séptima vez, o ¡tal vez fue la octava!, que sentí los pelos de punta cuando te vi bailar, mientras escuchaba como los pasos te traían hacia mí, intuí que no creerías en la casualidad para justificar que estuviera, en el mismo lugar, a la misma hora, parado al borde y  tuve que sacudirme los nervios con un sorbo de wiski, interminable...




viernes, 12 de julio de 2013

TODAS LAS PAREDES GUARDAN HISTORIAS...



...eras mi pareja en la pista, cuando empecé a asimilarlo, los cambios de ritmo y los pasos, cada vez más sorprendentes, se prodigaban. Sentía que tú los cogías bien y nos entendíamos perfectamente. Con el ritmo que nos sugería la canción, deslizábamos nuestros pies por el piso, tan suave y rítmicamente, como si flotáramos sobre la pista. No era necesario esforzarse mucho, porque los corazones, unidos en la postura típica, acompasaban sus ritmos con una maravillosa y dulce arritmia, que nos envolvía, aunque de vez en cuando diéramos un traspié y la profesora nos corrigiera...