sábado, 6 de septiembre de 2014

¿Vamos "palante"?



… Accedí a mi asiento, a tu lado. Sobre mis rodillas coloqué la chaqueta y, en la oscuridad del viaje, antes del amanecer, deslizaste tu mano y agarraste la mía por debajo de ella, sin que nos vieran.

Con la vista al frente hurgaste en mi pensamiento al sentir tus movimientos, sensuales y delicados, a medida que se extendía por mi pecho ese deseo latente que no podía saciarse en ese instante y, con la suavidad que la situación requería paro no levantar sospechas, relajamos las piernas y suspiramos al unísono…