martes, 11 de febrero de 2014

ESCALERAS AL CIELO


…Tú ante mi y yo mirándote, no parecía buena idea porque los dos íbamos acompañados; aunque, por suerte, la noche pudo depararnos una situación reveladora. 
 Durante un rato estuve observando como tus miradas, fugaces, leales y atrevidas, buscaban los ojos que acarician tú pelo y besaban tus mejillas, que eran los míos. Entonces se me ocurrió el mejor juego de mesa de mi vida...