jueves, 16 de enero de 2014

DISFRUTE TOTAL

 ...y que, paradójicamente, se volvía rítmica a medida que se extendía por nuestros pechos, invadiendo lumbares y vientres, amarrándose a las cinturas y se manifestaba a través de nuestras piernas…
La sorpresa te sacaba sonrisas, cada vez que yo hacía un paso nuevo, porque te gustaba. Te sentías tan bien sujetando mi hombro y mi mano, sin necesidad de mirar los giros y recortes de las piernas, que la sonrisa se volvió risa, sonora, y tu boca, generosa, me pidió un beso…