martes, 16 de julio de 2013

UNA ROSA PARA CADA CARMEN...

…Yo, que permanecía impaciente esperando no sé qué momento, que me estremecí cuando te miré por séptima vez, o ¡tal vez fue la octava!, que sentí los pelos de punta cuando las vi llegar, que tuve que sacudirme los nervios con un sorbo interminable, mientras escuchaba como sus pasos la llevaban hacia mi, intuí que ella no creía en la casualidad para justificar que estuviéramos los dos allí, en el mismo lugar, a la misma hora, aunque no estuviéramos juntos...