jueves, 11 de julio de 2013

TODAS LAS PAREDES GUARDAN HISTORIAS...



...eras mi pareja, no podía creerlo; cuando empecé a asimilarlo los cambios de ritmo y los pasos, cada vez más sorprendentes, se prodigaban. Sentía que tú los cogías bien y nos entendíamos perfectamente. Sin confundirnos deslizábamos nuestros pies por el piso, tan suave y rítmicamente, como si flotáramos sobre la pista. No era necesario esforzarse mucho, porque los corazones, unidos en la pose típica, acompasaban sus ritmos con una maravillosa y dulce arritmia, que nos envolvía…