martes, 11 de junio de 2013

AÚN LLENA DE GENTE, EN LA CALLE SE PUEDE ESTAR A SOLAS...



..Se quedó con nosotros mientras el camarero atendía a un servicio interminable. En la calle, tras los cristales, su hermana hablaba contigo; y yo, que observaba, absorto y ausente de todas las conversaciones de mis acompañantes, desde dentro, sabía que la confusión de mis pensamientos y sentimientos, donde la felicidad que me hacía sentir tu risa y la visión de esos labios torneados que anhelaba tener, se entremezclaban con los nervios que, a galope, afloraban en mí, sin control...