lunes, 10 de junio de 2013

LABRANDO...



…Cuando comprobaste que había gente conmigo, que no estaba solo, quisiste evitar nuestro encuentro, al menos en el interior, para no levantar sospechas; pero él ya se había dado cuenta y no dijo nada, aunque la mueca que se dibujó en su boca, a modo de sonrisa pícara, cómplice y con alguna pincelada maliciosa, nos decía, a ti y a mi, que consideraba un privilegio saberlo y que, en el avión, se había hecho el loco…