jueves, 13 de junio de 2013

POSTER...



…El escalofrío que recorrió mi cuerpo, al sujetar tu cintura y atraerte hacia mí, cesó cuando me ofreciste tu mano y te la cogí, porque comencé a pensar que no nos compenetraríamos como pareja de baile ya que nunca habíamos bailado juntos; pero me sorprendía con cada paso que dábamos y empecé a sentir una sensación de bienestar placentero que difuminaba cualquier otro sentimiento arraigado a la inseguridad y el ridículo.
Durante mucho tiempo había pensado en la manera en que te tendría conmigo y era, precisamente ese anhelo, lo que estaba viviendo en ese instante, moviéndonos, al unísono, y al compás de los acordes de ese tango inolvidable…

martes, 11 de junio de 2013

AÚN LLENA DE GENTE, EN LA CALLE SE PUEDE ESTAR A SOLAS...



..Se quedó con nosotros mientras el camarero atendía a un servicio interminable. En la calle, tras los cristales, su hermana hablaba contigo; y yo, que observaba, absorto y ausente de todas las conversaciones de mis acompañantes, desde dentro, sabía que la confusión de mis pensamientos y sentimientos, donde la felicidad que me hacía sentir tu risa y la visión de esos labios torneados que anhelaba tener, se entremezclaban con los nervios que, a galope, afloraban en mí, sin control...

lunes, 10 de junio de 2013

LABRANDO...



…Cuando comprobaste que había gente conmigo, que no estaba solo, quisiste evitar nuestro encuentro, al menos en el interior, para no levantar sospechas; pero él ya se había dado cuenta y no dijo nada, aunque la mueca que se dibujó en su boca, a modo de sonrisa pícara, cómplice y con alguna pincelada maliciosa, nos decía, a ti y a mi, que consideraba un privilegio saberlo y que, en el avión, se había hecho el loco…

domingo, 9 de junio de 2013

SOLEDAD COMPARTIDA


…Yo llegué primero. Al entrar, observé como el de la melena plateada alternaba en la barra con unos amigos, el buscador de tesoros y el maestro, por lo que me acerqué a ellos y me invitaron a una cerveza.

Poco después llegaste tú. En uno de mis movimientos de cuello, intuitivos e impacientes, con los que giraba la cabeza y dirigía la mirada hacia la puerta de entrada, vi como te asomaste. Nuestras miradas se penetraron para llegar a esos ojos que irradiaban ternura, amor y deseo, esos ojos que anhelaban la soledad compartida…

viernes, 7 de junio de 2013

EN UN LUGAR DE OCIO.



…Nervioso e impaciente esperaba que los acontecimientos pusieran orden a la situación y que, por fin, llegara el momento que estaba esperando; pero la inercia que se precipitaba me mantenía, absorto y enervado, observando desde dentro, a través de los cristales de la puerta, rayados y gastados por el paso del tiempo, como fumabas mientras hablabas con gente, hombres en su mayoría, que parecían encantados de conversar contigo; pues no en vano, la exuberante minifalda que lucías con ese esplendor que te caracteriza, les hipnotizaba o, cuanto menos, les atraía…

miércoles, 5 de junio de 2013

VENTANA A LA VIDA PASADA...


…El local en el que habíamos quedado tenía una puerta que hacía esquina en un cruce de calles, precisamente, el bar se llamaba “Las cuatro esquinas”, aunque al acceder a su interior, se observaba que la distribución de la barra y las mesas se parecía más a otro establecimiento que, ubicado en un lugar de la Mancha, cuyo nombre retengo en mi memoria con mucho cariño y nostalgia, se llamaba “Los saharauis”, de larga barra situada en frente de la puerta, al lado derecho de las escaleras que conducía al piso superior, dónde estaba la discoteca, del mismo nombre, en la que, años atrás, aprendí a bailar las rumbas con la hija del dueño, una morita, morenita, de ojos negros y figura escultural...

martes, 4 de junio de 2013

Sombras rodeadas de luz.


No sé por qué extraño motivo habíamos estado en América, Estados Unidos, creo, pero ya nos marchábamos. Al sacar los billetes de avión nos dieron los de un vuelo que hacía escala en Egipto. En el avión, volando, los asientos estaban dispuestos como los del metro.
Estábamos sentados, los dos juntos, comentando que una de las azafatas se había dado cuenta, cuando por el pasillo apareció tu compañero de baile, de melena plateada, y nos vio perfectamente, aunque miró para otro lado. No puedo asegurar si se hizo el loco o, más bien, si es que no consiguió situarnos en ese lugar y a los dos juntos.
Poco después se acercó la azafata, otra vez, y le dijimos que si nos había descubierto, nos dijo que sí, que lo sabía toda la tripulación, pero que no dirían nada, que no nos preocupáramos, que nos encubrirían si llegara el caso...